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Las Jícaras de Filigrana El origen del vocablo se remonta a tiempos prehispánicos, la palabra Jícara proviene del nahuatl xicalli, que significa vasija. La jicara es una vasija o recipiente de origen natural, comúnmente hecha a partir del fruto jícaro, o bien de la corteza del fruto de la calabaza.Las jícaras pueden tener innumerables usos cotidianos, pueden servir como cuchara, recipiente para transportar semillas, recipiente para transportar líquidos (cantimplora), de adornos domésticos, tisteras, ─recipiente para la bebida conocida como tiste hecha de harina de maíz tostado, cacao, achiote y azúcar─, dulceras, atoleras, cumbitas para beber agua, prensadores de pelo, alhajeras y jicaritos para recuerdos de quince años, entre otros. Estas artesanías se caracterizan por el detalle en cada uno de los finos labrados con cuchilla artesanal, por la sobriedad de su acabado en el color natural del jícaro y sobre todo por la originalidad de los diseños.
Las Jicaras labradas en Filigrana
Creadas por las artísticas manos de nuestros artesanos nicaragüenses
A principios de 1900 Doña Nieves Cajina comenzó a trabajar el arte del labrado en filigrana. Esta tradición se pasa de generación en generación hasta llegar a la familia López en Buenos Aires de Rivas, Nicaragua. Doña Zaida López se interesa y aprende de este arte y hoy es una de las artistas más destacadas. El labrado en filigrana es un bello arte que se ha ido perdiendo por lo difícil de su técnica. Elaboración Se cuecen los jícaros entre 15 y 20 minutos con ceniza para botar lo verde. Luego se abren y se les extrae el interior, se lavan y reposan en agua con limón por 24 horas y posteriormente se secan y se procede al labrado en filigrana; luego se blanquean en un proceso con agua y cloro para darle el acabado final.
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